
El Comando Central de EE. UU. confirmó la muerte de dos soldados estadounidenses y la desaparición de otro durante un ataque con misiles balísticos y drones iraníes contra la base aérea Muwaffaq Salti, en Jordania. Estas son las primeras bajas estadounidenses desde que el conflicto se intensificó hace dos semanas.
Irán anunció la suspensión de sus compromisos con un memorando firmado con Estados Unidos, acusando a Washington de incumplir sus obligaciones. Al mismo tiempo, Teherán reanudó ataques con misiles y drones contra aliados estadounidenses en la región, incluidos Bahréin, Catar, Kuwait y Jordania, tras una nueva ola de bombardeos de EE. UU. contra objetivos militares e infraestructura iraní.
Los ataques provocaron muertos y heridos en varias zonas de Irán, además de daños en puentes, carreteras, instalaciones eléctricas y plantas desalinizadoras que afectaron el suministro de agua. La ONU expresó preocupación por los ataques contra infraestructura civil.
La tensión también llegó al Estrecho de Ormuz, una ruta clave por donde circula cerca del 20 % del petróleo mundial. Estados Unidos reforzó la vigilancia marítima, mientras Irán amenazó con impedir la salida de petróleo, gas y fertilizantes de la región hasta que terminen los ataques estadounidenses.
El aumento de la incertidumbre provocó una subida de más del 4 % en los precios del petróleo, elevando las preocupaciones sobre el impacto económico y energético global.
