
Algunos perros pueden mostrar comportamientos inusuales antes de un sismo, como ladrar sin motivo aparente, ponerse nerviosos, intentar salir de casa o esconderse. Los científicos creen que esto podría deberse a que son capaces de percibir señales que los humanos no detectan fácilmente, como microvibraciones, ondas sísmicas primarias (ondas P) o sonidos de muy baja frecuencia. Sin embargo, estas conductas también pueden estar relacionadas con otros factores, por lo que no representan un método confiable para predecir terremotos. Aunque existen casos documentados, como el tsunami del océano Índico de 2004, la ciencia aún no ha demostrado que los perros puedan anticipar los desastres naturales de forma consistente, por lo que la detección sigue dependiendo de instrumentos como los sismógrafos.
